En primera instancia se visitó a los Faroles comunitarios, que llevan adelante tareas multidisciplinarias con el objetivo de reinsertar a niños y adolescentes que viven en condiciones de pobreza y exclusión.
En el
Farol de Curupí se ha logrado mantener en el tiempo a un grupo de 40 niños y adolescentes de 9 a 18 años que concurren de lunes a viernes para realizar una variedad de actividades, gran parte de ellas enfocadas en motivar, enseñar valores y darles el estímulo necesario para que continúen con sus estudios o que aprendan un oficio. Una vez finalizado el día curricular, el aula se transforma en comedor y allí reciben el almuerzo.
Lo mismo ocurre en el Farol de La Chapita, allí son en total 26 niños y niñas de 5 a 12 años que realizan entre otras cosas talleres de pintura, música, percusión y teatro, además de actividades deportivas.
En el
Hogar Infantil de Paysandú viven aproximadamente 30 niños y niñas desde bebés a adolescentes que han sido abandonados por sus padres o son huérfanos. Allí además de realizar las actividades propias de cada edad como ir a la escuela o al secundario tienen talleres y actividades extra-curriculares como canto, baile, deportes y pintura, entre otras.
Parte de las donaciones fueron realizadas por empresas y particulares. Se entregaron ropa, calzado, útiles escolares, material didáctico, peluches y juguetes.
¡Gracias a todos los que colaboraron y a FM Máxima por apoyar la campaña de sensibilización!
Queremos también agradecer especialmente a la profesora de danza Laura Galín por aceptar la propuesta de becar a Lucas para que estudie danza en el 2009, uno de los niños del hogar de 8 años que sueña con bailar ballet.